Alimento bocanadas carentes de efigie.
Fosa gélida hacia intenciones juradas.
Kilómetros lóbregos meditan narraciones,
oscuros pensamientos que rigen salidas.
Tú, una virtud
Whisky,
XXX..
..yo, zaherida..
Alimento bocanadas carentes de efigie.
Fosa gélida hacia intenciones juradas.
Kilómetros lóbregos meditan narraciones,
oscuros pensamientos que rigen salidas.
Tú, una virtud
Whisky,
XXX..
..yo, zaherida..
“Yo llamo amÃquémeimportismo a una manera de vivir en la que cada cual conserva sus propias condiciones respetando, no obstante, salvo en caso de defensa, las otras individualidades, el twostep que se convierte en himno nacional, las tiendas de antigüallas, el T.S.H., el teléfono sin hilos, que transmite las fugas de Bach, los anuncios luminosos, los carteles de prostÃbulos, el órgano que difunde claveles para el buen Dios y todo esto, todo junto, y realmente sustituyendo a la fotografÃa y al catecismo unilateral.”
Tristán Tzara
Vicente Ameztoy

Desde una altura de 35000 pies
caÃ
en picado
contra un océano semisólido
que contenÃa todos los colores
que el cerebro medio es capaz
de diferenciar.
Esa fue la primera dimensión.
El impacto no fue el esperado
porque sentÃ, a la par,
como si un suave lÃquido me engullera
y como si un sólido frÃo me desintegrara
en millones de porciones racionales.
Esa fue la segunda dimensión.
Como millones de entidades
y una al mismo tiempo,
sentà desplazarme en todos los
sentidos espaciales y también en los temporales.
A cada momento, arriba, abajo,
izquierda, derecha,
tenÃan o dejaban de tener significado.
Esa fue la tercera dimensión.
Me di cuenta en algún momento,
o en todos,
de que no estaba sólo
sino que no habÃa nadie
pero estaban allà otras entidades.
Y cada una de ellas obraba con su propio
sistema de sentimientos y reacciones.
Esa fue la cuarta dimensión.
La mente no se convirtió en un escenario
sino que estalló como un universo de naturaleza
inefable
pero conocido de forma primigenia.
Y la mente no era una, no era mÃa,
éramos todos en ella.
Esta fue la quinta dimensión.
Y cuando ya creà haber oteado todas las direcciones
de mi contexto,
me di la vuelta
y me volvà a encontrar con un vacÃo
plástico
que volvÃa a desaparecer de la conciencia
a cada nuevo giro,
conservándose en niveles distintos de mi conocimiento.
Me pareció comprender
que esta era una experiencia que nunca jamás tendrÃa fin.
Â
Sin photoshop.

Querer plasmar una sensación resulta tan complicado que a veces suceden cosas como ésta:

Otros, tal vez, en un intento de simplificar al máximo sus emociones para evitar el caos argumental de la obra, optan por trabajos más sencillos relacionando colores y formas:

Una servidora opina que la mejor manera de representar esas grandes cosas transparentes, es aquella que permite que los demás intuyan la intención adaptándola a su propia experiencia.
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